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Sobre mí

por
@mir
21 Sep, 2017

¡Hola a todos!

Lo primero, mi nombre es Míriam, y desde hace ya varios años me dedico a impartir clases de Yoga en distintos lugares en Cádiz y San Fernando. Y ahora, me encuentro dando un paso más, creando mi propio espacio web para continuar con la difusión de esta hermosa disciplina, y de muchas otras que pueden hacernos ser un poco más felices en la vida, o al menos, así lo creo yo.

 

Pero antes, quiero hablaros un poco de mí y de cómo he llegado hasta aquí :).

Desde muy pequeña siempre fui una persona curiosa, observadora e introspectiva. Esto me llevó a mirar la realidad desde unos ojos un tanto diferentes al resto del mundo. Desde muy temprana edad, me hacía preguntas trascendentales sobre la vida, la existencia, el “algo más”, el mundo… Que, ahora que lo pienso, quizás fueran demasiado complicadas para una niña de tan corta edad. Sin embargo, estos intereses fueron forjando mi personalidad: la filosofía, el arte, las ciencias humanas, el ser humano… todo ello me era muy atractivo, pues era una forma de conocerme a mí misma, y de conocer mi historia.

Sin embargo, todo esto quedaba en el plano de los gustos personales. Algo más bien anecdótico… Hasta que un día mis circunstancias personales cambiaron.

Por diferentes circunstancias que ya forman parte del pasado, un día, de repente, me vi siendo tratada a causa de una Ansiedad Generalizada que desarrollé en mi trabajo. Esto mermó la confianza en mí misma, la seguridad, así como problemas de salud derivados de mi estado psicológico: sensación de asfixia, temblores, sudores, contracturas musculares, comer compulsivamente,  pensamientos negativos, estados depresivos, etc.

Y durante mucho tiempo me encontré como perdida, sin rumbo, con una situación bastante triste -al menos para mí en ese momento- en muchos aspectos de mi vida.

Pero un día, de estas cosas que pasan por casualidad, descubrí un curso de Yoga en mi universidad… Ni siquiera buscaba nada parecido, me topé con él y me sorprendió muchísimo que algo como el Yoga se impartiera en una universidad. Antes había estado informándome sobre algunos aspectos de la filosofía oriental: equilibrio de los chakras, meditaciones, etc. Había oído hablar del Yoga; es más, lo conocía, sabía de qué trataba pero todavía lo tenía como algo muy lejano… Así que decidí que no tenía nada que perder, además, por aquella época sentía que no respiraba bien, que tenía muy poco desarrollada la capacidad pulmonar, y esa sería una oportunidad maravillosa para poder aprender a respirar…

Y fue ahí donde comenzó el Gran Cambio…

Cuando llegué por primera vez al aula, Carmen Pérez me tendió una mano y me indicó dónde tendría que sentarme. Y ahí se encontraba Rosa Quintero: su esbelta figura, su sonrisa perpetua, son voz clara, pausada, amorosa, siempre con una palabra amable en sus labios.

Recuerdo que esos días en que asistía al curso, en cada sesión notaba que algo se removía en mí. A veces de repente, en la relajación, sentía un deseo enorme de llorar, de liberar emociones; a veces de reír… Pero siempre  suponían para mí como quitar de mi mochila un pequeño peso.

Al principio, la falta de ejercicio, mi sobrepeso, la falta de constancia que siempre había tenido, hicieron que asistir a clases fuera algo tedioso, pero a medida que el tiempo pasaba, cada vez me interesaba más por todo aquello.

Recuerdo que el primer día apenas era capaz de cogerme los pies y necesitaba ayuda con un pañuelo, y que tres meses después, mi cuerpo había cambiado, se había “abierto”, había florecido. No recuerdo si conseguí llegar o no a mis pies, pero sí recuerdo que la “lucha” hacia mi cuerpo había empezado a tomar fin.

Y así fue pasando el tiempo, y como las clases se me hacían muy cortas, comencé a asistir a otras clases con Rosa. Todos los días practicaba Yoga, me llenaba de dicha disciplina, todos los días, mi cuerpo, mi mente, mi respiración y mi ser iban transformándose.

Hasta que un día, yo, que mis estudios habían ido encaminados a la enseñanza, y que sentía atracción por ella, le pregunté a Rosa si sería posible formarme para dar clases, y ella, llena de ilusión enseguida me dijo que sí, que por supuesto, que incluso me veía preparada y a partir de ahí comenzamos un periplo en el que ella me hablaba, me enseñaba, me mandaba a leer bibliografía al respecto, y yo comenzaba a aprender, a compartir, a formarme a través de sus enseñanzas, de sus palabras y de mis búsquedas…

Y todo ello conllevó a intersarme por muchas otras disciplinas: me inicié en el Reiki, obteniendo la Maestría en nivel III, comencé a explorar por las danzas (la africana, la oriental, la flamenca…), y continué buscando otros senderos de Yoga: con Swami Purohit en el Kundalini Yoga, con Swami Digambarananda en el Satyananda Yoga y la meditación yóguica, en la GFU, etc.

En lo personal, además, mi propia búsqueda me llevó a recorrer dos años seguidos el Camino de Santiago, siendo una experiencia que a día de hoy agradezco de todo corazón y que ha cambiado completamente mi vida.

Es decir, el loto comenzó a emerger del lodo…

Y aquí me encuentro en este momento: Soy instructora de Hatha Yoga en Cádiz y San Fernando. He estado en varios sitios impartiendo clases y en la actualidad me encuentro en la Asociación de Puntales, en Cádiz; y en San Fernando, en un centro educativo en la Av. Al-Andalus. También doy talleres de yoga adaptado en Residencias de Ancianos, y desde el 2014 he impartodo dos talleres en el Centro de Recuperación de personas con Movilidad Reducida, en San Fernando.

Mi máxima aspiración es que Todo el Mundo, independientemente de su situación actual, puedan disfruar de las bondades de esta maravillosa disciplina. Es enseñar al mundo que cualquier persona por el simple hecho de respirar, ya está haciendo Yoga, y que tu cuerpo, tu estado de salud, tu estado emocional, tu vida en general no suponen ninguna traba para la práctica del Yoga.

Espero, de corazón, que pongas un pie en este maravilloso sendero del Yoga, de la unión y el conocimieno de uno mismo. De la unión y el conocimiento con la vida y con todo lo que nos rodea.

Un fuerte abrazo,

 

Míriam.

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