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Cómo evitar que los demás frustren nuestros objetivos

por
@mir
12 Nov, 2016

Parece algo lógico, ¿verdad? Sin embargo, muchas son las ocasiones en que tras meditarlo mucho, tomamos una decisión que supone hacer un pequeño o gran cambio en nuestra vida y, de repente, comienzan a aparecer todo tipo de obstáculos y justificaciones para quedarnos como estábamos.

Pero quedarnos como estábamos solo va a implicar algo seguro: no avanzar.

Salir de la zona de confort, así, de primeras, parece muy tentador y muy fácil. Ves un vídeo que te explica qué supone cuando tomas la decisión de hacer algo diferente de lo que habías hecho hasta ahora, lees un libro que te habla de cómo Fulanito tomó una decisión y salió de su zona y creció muchísimo como persona, o bien escuchas la experiencia de alguien…

… Sin embargo, esa línea, ese río que has de cruzar asusta muchísimo y puede derivar en un mundo totalmente desconocido para nosotros. Cuando cruzas el río, la línea, y te adentra en el bosque, detrás de cada árbol puede encontrarse una hermosa flor o una fiera terrible y eso tú no lo sabes.

Pero, aún así, ya has tomado la decisión. Comienzas a preparar tu mochila con todas las herramientas que vas a necesitar para ir hacia tu próxima meta, allá a lo lejos, y llega el momento de comunicar cuáles son tus próximos proyectos… Y aquí empieza la movida.

Asumiendo el cambio

El cambio asusta. Asusta mucho. Nos asusta a nosotros y asusta a todas las personas que te rodean. Y el miedo te hace evitar por todos los medios ese algo que, de repente, se va a derrumbar. La necesidad de tener controlado todo, y de controlar nuestro mundo, y que nada se salga de lo normal nos da pavor, y es preferible muchas veces quedarnos como estábamos, sin avanzar, que tomar la decisión de ir a por todas… o de dar libertad a quien quiere volar.

Ya sabes lo que quieres, estás preparado, y, de repente, te asalta ese pensamiento que te expone de manera coherente todos los motivos que tienes para no hacerlo: ¿Cómo vas a hacer ese largo viaje? ¿Cómo vas a cambiar de trabajo? ¿Cómo vas a mudarte de casa? ¿Cómo vas a iniciar esa nueva relación? ¡Con lo bienq ue estás ahora! ¡¿Y te vas a meter en esos berenjenales?! Mejor quédate como estabas, ya lo tienes todo controlado, es imposible que las cosas vayan a peor -tampoco a mejor- todo será igual y no tendrás que enfrentarte a lo nuevo.

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O quizás tus pensamientos también te acompañen, pero sean las personas que te rodean las que te absorban a su propia zona de confort: ¡¿Estás loco?! ¡Ese viaje es muy peligroso; tú nunca has ido y no sabrás defenderte!¡¿Vas a dejar el trabajo?! ¡Las cosas están muy mal hoy día, y te arrepentirás!¿¡Sabes el gasto que supone mudarte a otra casa?! ¡No te va a llegar el dinero a fin de mes! ¡Te verás en la calle!

Siempre hay una excusa -y una muy buena excusa- para de jar de hacer lo que quieres hacer. Siempre la vas a encontrar, y algunas son realmente poderosas y convincentes, ¿eh? Sin embargo, evolucionar y crecer no puede realizarse estancando la existencia o la vida. Para crecer debes fluir, para fluir debes caminar hacia delante y salir de tu zona de confort, pero, sobre todo, debes ser firme en tus decisiones, pues a veces cargamos con los miedos de los demás.

Si dejas a un lado tus miedos, no cargues con el de los otros

A veces superamos nuestros propios miedos, y no conseguimos salvar el escollo de los miedos de las personas que nos rodean. Puede ser hasta comprensible pues algunas de estas personas ejercen un poder de atracción emocional muy poderoso. Queremos hacer algo nuevo, algo que va a suponer un riesgo, y aparece alguien importante en tu vida que te dice lo mucho que va a sufrir, que vas a partirle el alma si decides hacer eso… Y entonces su semblante es triste, serio, su andar aletargado, su miedo se manifiesta en su rostro… Y tú, que no quieres que esta persona importante sufra, quedas atrapado en sus redes emocionales. Ya te has quedado ahí… tus planes se han ido al garete porque no quieres que alguien a quien amas, sufra…

… Y entonces, el agua de la vida, se estanca y se pudre…

El ejemplo de Rama

Observa la historia de Rama. En ella, él comunica a su madre que ha de irse, así como a los ciudadanos de la ciudad… Se va al bosque, a lo desconocido (sale de su zona de confort), durante catorce largos años sin saber qué le deparará el futuro… Y Kausalya le implora que se quede, así como su padre Dasaratha, que le encomia a que le usurpe la corona… Los sabios, los hermanos, los ciudadanos… Todos intentan convencer a Rama de que se quede, que no cometa esa locura, pero Rama ya ha tomado la decisión, y una vez que la decisión está tomada, nada puede cambiarla.

El cambio asusta, pero es la única forma de avanzar

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Cuando salimos de la zona de confort, normalmente “obligamos” a las personas que nos rodean a salir en cierto modo de la suya, pues deben asumir una nueva situación. Así mismo,cuando alguien cercano sale de su zona de confort, somos nosotros quienes necesitamos canalizar la nueva situación. A todos nos asustan los cambios, porque es adentrarte en el bosque sin saber qué habrá detrás de cada árbol, sin embargo, esos árboles no pueden impedirte ver el bosque.

Ser responsables de nuestras decisiones y, con ellas, de nuestras acciones, supone el darnos alas e impedir que ningún obstáculo o pensamiento nos hagan quedarnos en tierra. Y significa que cuando alguien quiere empezar a volar, dejemos a un lado nuestros propios miedos para permitir que salga de su nido y marche lejos.

Ya has tomado la decisión, ya has dado tu palabra; ahora: continúa.

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