Yoga mental y meditación

Inspiración

Cuentan los antiguos sabios que el Yoga existe desde que el hombre camina sobre la Tierra, como una parte intrínseca de él. De la India hemos heredado el nombre, la palabra, el concepto; es por ello que contamos con muchísimas obras, fuentes, compendios, pensadores que dieron soporte filosófico, religioso y moral a esta disciplina. Sin embargo, en todas las culturas la idea de Yoga en sentido de unión las ha acompañado siempre. Así pues, nuestras clases se sustentan en todas aquellas fuentes netamente yóguicas y en otras fuentes y pensamientos que se han enfocado en la búsqueda del Ser y en la Realización plena.

En la Filosofía: la filosofía es la ciencia y el pensamiento que nos ayuda a profundizar en nosotros mismos, cuestionando el universo que nos rodea y a nosotros mismos desde un punto de vista científico y experimental. Grandes escuelas, maestros y sendas filosóficas tanto de oriente como de occidente que han intentado ofrecer luz a aquellas cuestiones que nos atañen y que nos inspiran para indagar en las profundidades del Ser. El tantrismo, la filosofía Advaita, el Vedanta, Sócrates, Platón, el cartesianismo, el existencialismo, el nihilismo... son algunas de las fuentes filosóficas en las que se apoyan nuestras prácticas.

En los textos sagrados: la palabra “religión” proviene del latín, y significa “volver a unir”. Así pues, el camino de la religión es que los seres humanos volvamos a sentir la unión con “lo sagrado”. Cuando comenzamos a desentrañar los orígenes de las religiones, aquellos textos sagrados que han servido de sustento, y retiramos toda la interpretación doctrinaria que se ha realizado a lo largo del tiempo (y que han dado lugar a las Instituciones), encontramos una sorprendente fuente de conocimiento interior. Estos textos fueron escritos para el conocimiento profundo del ser. Cada elemento, cada personaje, cada nombre, cada palabra, nos ayudan a explorar las distintas partes de nuestra alma, de nuestro interior. La Ramayana, la Biblia, la Torah, el Libro de los Muertos, el Baghavad Gita, son algunas de las grandes obras que tomamos como fuentes para dar sustento a nuestras sesiones.

En la Naturaleza: esa gran maestra en la que podemos observar nuestros propios ciclos y a conocernos mejor a nosotros mismos. Las estaciones, los cambios en la atmósfera, los ciclos vitales de los seres vivos, la transmutación de las energías también tienen lugar dentro de nosotros. El invierno, la primavera, el verano, el otoño nos indican, con sus cambios, de qué manera todo nuestro ser experimenta cada uno de los ciclos. Los diferentes momentos del día, de las horas, cambian nuestros ritmos... La influencia del cielo, de la luna, del sol, de la atmósfera en nuestro estado de ánimo, nuestros pensamientos y aspiraciones... a través de todo ello, somos capaces de inferir esa gran premisa tántrica: Somos el Microcosmos dentro del Macrocosmos.