Yoga Terapéutico


Yoga Terapeutico Cádiz y San Fernando

Yoga Terapéutico

Al hablar de Yoga Terapéutico, nos estamos refiriendo a todas las prácticas de las técnicas de Yoga que implican una atención especial a nuestro organismo, a nuestra salud y a nuestro bienestar. El Yoga Terapéutico se refiere de manera tácita a aquellas prácticas que van encaminadas a recuperar la salud que, debido a distintas circunstancias y/o enfermedades, puede verse afectada.

Pero también nos referimos con Yoga Terapéutico a otros enfoques circunstanciales, como puede ser el de la maternidad. Es por ello que incluyo dentro del Yoga Terapéutico, el Yoga Prenatal, ya que el embarazo, el parto y el postparto pueden dar lugar a que necesitemos una atención especial tanto en el aspecto físico, mental y emocional.

EL YOGA TERAPÉUTICO

Cuando en occidente se comienza a introducir la práctica del Yoga, enseguida se descubren los grandes beneficios que se obtienen de ella en los diferentes ámbitos del ser humano: el físico, el mental, el emocional, el social y el espiritual. Aunque el objetivo último del Yoga es alcanzar el estado de Samadhi (también llamado estado de Libertad, Emancipación, Salvación, Iluminación…), en el camino hacia esa meta, comienza a suceder una transformación íntegra y completa del ser.

Enseguida nos dimos cuenta de que la práctica de las asanas, que nos sirven de vía física para comprender y alcanzar las profundidades del ser, también eran instrumentos mediante los cuales todo nuestro organismo se reajustaba, mejorando notablemente nuestras funciones anatómica y viscerales; pero, además, la conciencia, el estar presente, nos llevaba a comprender que la mente y el cuerpo forman una unidad indisoluble y que lo que sucede en la mente, sucede en el cuerpo, y al revés.

Entonces comenzamos a indagar en estos efectos, en estas relaciones, y cómo la práctica conseguía que muchas personas aquejadas de dolencias y enfermedades, comenzaran a reestablecer su salud. Eso nos llevó a profundizar aún más en el Yoga y en todas las ciencias que lo acompañaban. Entendimos cómo el trabajo a través del cuerpo, de la respiración, de los gestos o de los cantos de mantras, podían conseguir cambiar nuestro estado de salud de una manera íntegra. Ciencias orientales orientadas a la recuperación de la salud nos ofrecían diferentes herramientas y enfoques: el ser humano, como un ser holístico, en el que cada una de sus partes están íntimamente interrelacionadas.

Comprendimos que la enfermedad no sólo hay que curarla, también hay que comprenderla, comprender por qué aparece, por qué se da, por qué es diferente para cada persona; por qué, de repente, hace acto de presencia después de años de letargo.

De esta forma, comienza a surgir un sendero que, partiendo de los preceptos del Yoga, comienza a enfocarse en estos aspectos dirigidos a la comprensión y a la recuperación de la salud física, fisiológica, mental y emocional; pero, además, en su afán de que la práctica del Yoga sea algo realmente universal, comenzar a ofrecer esta herramienta a aquellas personas que por su salud veían dificultad para seguir una sesión normal de yoga.

El Yoga terapéutico parte de la recuperación de la salud del ser, en unos casos, y de la aceptación de la enfermedad en otros casos. Pues las enfermedades que nos toca vivir también son aspectos que forman parte de nosotros. Son esas sombras que no hemos visto antes y que se manifiestan en algún momento de nuestra vida. Acercarnos a la enfermedad como una vía de autoconocimiento y de crecimiento interior. Este enfoque nos lleva a aceptar el momento presente y nuestra realidad, y una vez que aceptamos la realidad que tenemos, es cuando somos capaces de poder cambiarla.

El Yoga terapéutico te invita a comprenderte, a recuperarte, a valorarte. Te enseña a escucharte interiormente, a comprender qué es aquello con lo que has de trabajar en tu vida y cuáles son las cargas y las piedras que te suponen una traba.

¿En qué se diferencia del Yoga?

La diferencia sustancial radica en el enfoque con el que se trabaja en el curso y en las sesiones. Una práctica de Hatha Yoga puede estar enfocada en muchos aspectos diferentes, pero no necesariamente en un aspecto relacionado con la salud; podemos enfocar la práctica al estudio de algún precepto filosófico, algún mito significativo, los ciclos de la naturaleza, etc., sin embargo, cuando hablamos del Yoga Terapéutico, cada sesión irá enfocada a la mejora y recuperación de nuestra salud anatómica, físiológica, mental y/o emocional.

¿Quienes pueden practicar?

Estas sesiones están dirigidas especialmente a aquellas personas que necesitan enfocar su práctica a la recuperación o mejora de su estado de salud. Cuando nuestras dolencias o enfermedades nos obstaculizan nuestra vida cotidiana, debemos trabajar para crear nuevos sistemas de conexión (o reconectar lo desconectado) que nos permitan obtener una mejoría sustancial ya sea a nivel físico, o bien a nivel fisiológico o mental o emocional.

EL Yoga terapéutico trabaja con las enfermedades que nos suponen una piedra más en nuestra vida, que, aunque no nos impida valernos por nosotros mismos, se convierten en una traba que nos merma y que nos impide realizarnos plenamente.

Pero he de hacer un inciso aquí. Como digo, el Yoga Terapéutico se centra en las enfermedades que nos obstaculizan en nuestra vida cotidiana, pero que no nos la impiden o limitan en exceso. Cuando nos encontramos con situaciones en las que nuestras enfermedades nos suponen un impedimento o límite importante en la vida, entonces dejamos de hablar de Yoga Terapéutico para pasar a un Yoga Adaptado.

Para que sea más fácil comprender la diferencia, os pongo un ejemplo: una persona que, por ejemplo, padezca de artritis, o una hernia discal, o dolencias en el túnel carpiano, o depresión, o migrañas (etc.) puede beneficiarse de una sesión de Yoga Terapéutico; sin embargo, una persona usuaria de silla de ruedas, o que padezca una parálisis cerebral, o un daño cerebral adquirido (dependiendo de la sintomatología que presente), o que debido a su edad no le sea posible realizar un número amplio de movimientos o de adoptar determinadas posturas básicas como estar de pie, tendría en el Yoga Adaptado sus beneficios.

No obstante, en cualquier caso, siempre es fundamental consultar con la instructora (en este caso conmigo) y con el médico (que realmente tenga conocimientos de las diferentes tipologías de yoga) para encontrar cuál es el Yoga que mejor puede adaptarse a cada uno de nosotros.

 

Poner un listado de enfermedades que pueden ser mejoradas a tarvés del Yoga terapéutico es una ardua tarea, sobre todo porque cada enfermedad es única en cada individuo, cada patología es distinta a las demás y, más aún, porque eso implica que existe un número casi infinito de dolencias que podríamos mencionar aquí. De manera que resulta más plausible comentar en qué niveles podemos obtener mejorías:

A nivel anatómico

Nuestros músculos, huesos, articulaciones, cartílagos y tendones, además de otros tejidos conectivos se ven beneficiados con la práctica del Yoga Terapéutico, permitiendo su correcta alineación y reajuste en todas las estructuras del cuerpo, así como el correcto mantenimiento y lubricación que nos permita disponer de una gama más amplia y mejorada de nuestros movimientos, así como la corrección de desviaciones y malformaciones (sobre todo las ocasionadas por una mala higiene postural) que pueden afectar en nuestra vida diaria. Hernias discales, protusiones vertebrales, artritis, artrosis, codo de tenista, osteoporosis, desviaciones de columna (lordosis, cifosis, escoliosis), diferentes algias o inflamaciones (lumbalgias, cervicalalgias), ciática, fascitis plantar, condromalacia rotuliana, deformidades leves en brazos, pelvis, piernas, debilidad muscular, debilidad diafragmática… son solo algunas de las patologías que podemos mejorar con la práctica del Yoga.

A nivel fisiológico

Nuestros órganos y nuestras vísceras también se ven afectados por la práctica del Yoga Terapéutico. A través de los diferentes movimientos y técnicas conseguimos estimular nuestros órganos internos, masajeándolos, creando espacio para ellos, invitando al movimiento visceral, de modo que todos nuestros sistemas y aparatos puedan funcionar de manera óptima, mejorando en dolencias como colon irritable, dispepsia, pirosis, estreñimiento, asma, pleuresia, menstruación (dismenorrea, amenorrea, menorragia, menarquía, menopausia), alergias, tendencia a enfermedades estacionarias, sistema inmunológico, regulación hormonal, tensión alta/baja, cardiopatías leves, piedras en riñones, diabetes, obesidad… son solo algunas de las enfermedades y patologías que, mediante la práctica del Yoga Terapéutico pueden encontrar una gran mejoría.

A nivel mental y emocional

El cuerpo y la mente forman parte de una entidad indiferenciada. Esto significa que los sucesos que tienen en nuestra mente se manifiestan en el cuerpo y al revés, pero a veces es uno o en la otra cuando la enfermedad hace acto de presencia. En nuestra mente, los factores tanto internos como externos y nuestra interpretación del mundo y de nosotros mismos pueden dar lugar a pensamientos erróneos y dolencias determinadas que se manifiestan en forma de estrés, ansiedad, depresión, alteraciones emocionales diferentes. Con la práctica del Yoga, encontrarás una gran mejoría tanto en tu forma de percibir el mundo, la vida y la existencia, como en la manera en que te valoras a ti mismo y cómo una actitud segura, positiva, confiada ante la vida y ante el propio ser pueden cambiar la forma en que concebimos el mundo.

¿En qué consisten las clases?

Como ya hemos podido dilucidar, cada enfermedad o patología es única y diferente a todas las demás. La obesidad en una persona no tiene por qué manifestarse de la misma manera ni por los mismos motivos que para otra persona, así mismo, sus limitaciones en la vida diaria pueden ser muy diferentes: quizás de ámbito anatómico, fisiológico o mental y emocional. Esto significa que conformar sesiones dirigidas a una dolencia o enfermedad en concreto es prácticamente imposible cuando debemos compartir varias personas un mismo espacio. Sin embargo, también es importante dar cabida a un trabajo individualizado de manera que podamos centrarnos en nuestro propio estado de salud y comprender de qué manera podemos mejorar e incidir en él de una manera autónoma y concreta.

Por ello, contamos con dos tipos de clases o sesiones:

Las clases colectivas.

Las clases individuales.

Las clases colectivas

Estas clases son en las que trabajamos en conjunto, entre todos, y cuyo objetivo es centrarnos en una parte de nuestra anatomía, fisiología o estado mental para mejorarlo, sanarlo o incluso potenciarlo. Cada semana nos iremos centrando en un aspecto determinado: trabajo anatómico centrándonos en alguna parte del cuerpo -o en todas a la vez-(brazos, piernas, caderas, espalda, articulaciones…), trabajo fisiológico (órganos abdominales, órganos torácicos, órganos pélvicos, sistema inmunológico, sistema coronario), trabajo mental (bienestar mental y emocional, asertividad, relajación). De esta forma, todos los participantes pueden encontrar una base sólida que les sirva para trabajar y para comenzar con su recuperación.

Las clases individuales o en grupos muy reducidos

Estas clases son una propuesta que complementan a las clases colectivas -o viceversa- y es aquí donde nos detenemos en la dolencia o enfermedad concreta que nos obstaculizan nuestro día a día. Aquí tomamos contacto con la enfermedad o las enfermedades que nos afectan y comenzamos una práctica personalizada, donde cada técnica irá ajustada a lo que necesitamos de manera individual. En estas clases realizamos un estudio pormenorizado de aquellas pautas que debemos seguir para mejorar nuestra salud.

¿Con qué técnicas trabajaremos?

Las técnicas con las que trabajamos son las propias del Hatha Yoga, pero adaptadas a una visión terapéutica de dicha disciplina: asanas (posturas), pranayamas (ejercicios respiratorios), mudras (gestos psíquicos), bandhas (cierres energéticos) son algunas seleccionadas, pero también tomaremos de otras disciplinas (como el Qi-Gong o la acupuntura) técnicas que nos ayuden a obtener un estado más pleno. Todas ellas se caracterizan por ser sencillas en su ejecución y acceso, pero muy efectivas en cuanto a su nivel terapéutico.

Puedes consultar aquí los HORARIOS Y PRECIOS

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