Yoga Físico Hatha Yoga


Introducción

En la práctica del Yoga existen cinco sendas principales a través de las cuales, mediante las diferentes actitudes y técnicas, podemos alcanzar el estado de Realización:

  • La senda del conocimiento: Jñana Yoga.
  • La senda de la devoción: Bhakti Yoga.
  • La senda de la acción desinteresada: Karma Yoga.
  • La senda de la Introspección: Raja Yoga
  • La senda del trabajo físico: Hatha Yoga

Cada una de ellas presenta una vía distinta de alcanzar la Bienaventuranza, que es el objetivo último del Yoga, sin embargo, al final todas confluyen hacia el mismo punto, y entonces el Yogui o la Yoguini, se encuentra que un sendero le lleva al otro.

Sin embargo, siempre se suele empezar por un camino. Y en este caso, vamos a ver cómo es el camino del Hatha Yoga, y qué tipo de técnicas practicamos en él.

 

¿Qué es el Hatha Yoga?

El Hatha Yoga es conocido en occidente como “Yoga Físico”, aunque, en realidad, es solo un nombre para entender qué aspecto trabajan sus técnicas, pues el significado literal de Hatha es “fuerza”, “obstinación”, por lo tanto, una de las traducciones correctas sería “Yoga de la Fuerza”, ya que es a través del esfuerzo físico por el cual obtenemos los beneficios y la sabiduría necesarias para nuestro desarrollo personal (físico, mental y emocional) y espiritual.

Sin embargo, también se ha traducido Hatha Yoga como el Yoga del Sol y de la Luna, ya que algunos autores (cf.Danilo Hernández) han asegurado que la palabra Hatha proviene de la anexión del término Ha, que significa sol, con Tha, que significa luna. Y como, además, el Hatha Yoga tiene como uno de sus principales objetivos el equilibrio entre nuestra energía solar y nuestra energía lunar a través de los nadis, pues se dice que ese es el significado.

En cualquier caso, el Hatha Yoga es una práctica que se caracteriza por el uso de técnicas físicas, como Asanas, Shatkarmas, Pranayamas, realizadas desde nuestro plano consciente. Es decir, es nuestra mente consciente la que se mantiene activa en todo momento (este dato será importante para explicar el Raja Yoga).

El Hatha Yoga prepara nuestro cuerpo y nuestra mente para prácticas de Yoga más profundas. Sin embargo, también puede ser empleado como única senda, que, aunque el desarrollo personal y espiritual no sea tan rápido como en otros casos, se lo considera como los pasos de un gran elefante: lentos, pero seguros.

 

El Hatha Yoga actualmente

Cuando hablamos de que practicamos Yoga, la mayoría segurametne nos refiramos a que la senda que hemos decidido seguir para practicar Yoga es la del Hatha Yoga. En occidente se ha vivido un boom de dicha práctica y ahroa es muy habitual encontrar personas que practican estas técnicas, y, además, han aparecido muchísimas corrientes con su propia forma de practicar, sus secuencias establecidas, etc. (Yoga Iyengar, Ashtanga Yoga, Vinyasa Yoga, Anusara Yoga, Yoga Acrobático, Bikram Yoga), algunas muy protocolarias, ciñéndose a las escrituras, otras son una interpretación muy libre de lo que se concibió originalmente como el Yoga.

Cada uno, dependiendo de sus necesidades, intereses, objetivos, afinidades, puede elegir aquella que mejor se adapte a lo que necesita o desea.

 

El Yoga que practicamos en La Isla del Yoga

Esta gran difusión del Yoga en Occidente, también ha traído consigo que, a veces, bien por el desconocimiento, o bien por adaptarse a las necesidades de las personas que demandan su práctica, se haya dejado en un segundo plano su aspecto psicológico y espiritual. A veces llegan personas que solo buscan estirar un poco o que se lo han recomendado pero haciéndose una idea equivocada de qué va a encontrar.

La práctica del Hatha Yoga -y de cualquier senda del Yoga- es una vía para aprender a estar presentes, a desarrollar la conciencia de nosotros mismos, a cultivar el respeto, la paciencia, el camino hacia el interior… convirtiéndose cada una de las técnicas en un camino, y no en el objetivo a conseguir. Por ello, la verdadera importancia radica no en el esfuerzo que pongas en realizar cualquiera de sus técnicas, o la perfecta forma con que la haces, sino en estar plenamente consciente de qué sucede en ti.


A veces, en un intento de contentar a las personas que vienen a practicar yoga, muchos instructores pierden esta perspectiva, y prefieren dejar a un lado el componente espiritual, para intentar satisfacer los intereses de las personas que demandan dicha práctica, o del lugar donde están desarrollando su actividad. Otras veces, el concepto de Yoga no queda demasiado claro, y existe cierto intrusismo, encontrando a personas formadas en otras disciplinas (como el Pilates) que comienzan a impartir una práctica de Yoga que básicamente consiste en una serie de rutinas suaves sin ningún componente mental o espiritual.

En La Isla del Yoga, buscamos una práctica pura de Hatha Yoga, como fue concebida desde sus primeros orígenes: unas técnicas que preparen nuestro cuerpo y nuestra mente para el progresivo despertar de la Conciencia y de las Energías que residen en nosotros.

Es cierto que en esta senda, a medida que vamos practicando, obtenemos muchos y muy diferentes beneficios en nuestro cuerpo y en nuestra mente, por eso, es tan accesible para todo el mundo el Yoga, porque cada uno de nosotros puede encontrar en él aquello que necesita o que desea. Sin embargo, también es necesario comprender que el verdadero objetivo del Yoga es el desarrollo de nuestra Conciencia, para desarrollar la verdadera comprensión del ser.

Por eso, en nuestras clases, trabajamos con las asanas, los pranayamas, los mudras, los bandhas, como las herramientas de las que nos valemos para acceder a los confines de nuestro interior.

En ellas encontrarás un trabajo físico que puede ir variando en intensidad y esfuerzo, pero que, más o menos, suele ser accesible a la mayoría de las personas, con las adaptaciones que cada uno necesite. Se trata de desarrollar nuestra Conciencia en toda su plenitud a través del movimiento del cuerpo y del compás de la respiración.

 

Cómo se estructura la clase

Para que te hagas una mejor idea, te digo cómo suelen estar estructuradas nuestras clases.

La Toma de Conciencia

Comenzamos con una “toma de conciencia” para adentrarnos en nuestro interior a través de una pequeña meditación que nos sitúe en el momento y el lugar presentes. También podemos realizar una pequeña lectura inspiradora, alguna leyenda o alguna cita especial.

El saludo reverencial

Y cuando ya estamos aquí y ahora, y nuestra mente se ha centrado, saludamos reverencialmente la práctica de Yoga.

La relajación inicial

Para comenzar a construir y explorar, primero debemos ser conscientes de las tensiones que hemos acumulado: las físicas, las emocionales y las mentales, para, de ese modo, aprender a liberarlas y comenzar totalmente renovados.

El calentamiento inicial

Unos ejercicios muy suaves que nos ayuden a despertar nuestro cuerpo, a tomar conciencia de él y a desarrollar nuestra práctica física.

Las asanas

Las asanas son la práctica de las posturas y secuencias de Yoga. Cada semana dedicamos al trabajo de una parte de alguna secuencia diseñada especialmente para ese ciclo, o bien a una asana determinada que nos ayude trabajar los distintos aspectos de nosotros, emocionales, mentales y físicos. Por lo que tenemos la Asana Cumbre o las Asanas Cumbre, que será hacia la que nos dirijamos, para terminar, descendiendo al estado de relax.

El Pranayama

La segunda parte de la práctica está dirigida a trabajar con los distintos pranayamas, ejercicios de control de la respiración que nos van a ayudar a que nuestra mente se relaje y se calme y aprendamos a centrarla y prepararla para las prácticas de la meditación (que tienen lugar en el Raja Yoga).

En esta parte de la sesión, también podemos introducir la práctica de Mudras (gestos que se realizan con una parte del cuerpo, o con todo el cuerpo) que nos ayudan a focalizar la mente y a desarrollar diferentes aspectos y áreas de nuestro cerebro que nos permitan continuar con la Conciencia Interior.

La Relajación

Y, por último, terminamos con una Relajación Profunda, que nos va a ayudar a integrar nuestra práctica. En la relajación aprendemos el arte de abandonarse completamente y de soltar, disfrutamos del vibrante sonido de los cuencos, o bien transmitimos enseñanzas profundas de la filosofía del Yoga. Seguramente, el momento más apreciado por todos nosotros.

 

¿Quién puede practicar Hatha Yoga?

Lo primero que hay que decir es que, con las variantes necesarias, las correcciones y los apoyos, todo el mundo puede practicar Hatha Yoga, pues, como antes mencionaba, se trata de un trabajo interior, de contenido. Sin embargo, dependiendo de nuestras características personales y de las propias capacidades, en algunos casos sería necesario el empleo de apoyos y variantes importantes, y para eso, tendríamos que realizar un Yoga Adaptado.


También puede que tu interés esté enfocado en la recuperación o el mantenimiento de tu salud, por lo que quizás te interese más un Yoga Terapéutico, cuya práctica está enfocada a la recuperación o el mantenimiento específico de nuestra salud.

Teniendo en cuenta estas alternativas, realmente, las prácticas que llevamos a cabo pueden ser realizadas por cualquier persona. Cada técnica se adapta a las necesidades de cada uno, de manera que con pequeñas variantes puedan ser practicadas por personas con diferentes dolencias. Eso sí, es fundamental que, en caso de que tengas alguna dolencia o patología, tu médico te dé su visto bueno.

Ten presente una cosa si decides venir, y es algo que siempre suelo recordar: yo te voy a enseñar una serie de técnicas, te daré algunos consejos para que te sea más accesible en caso de que tengas alguna dolencia o patología que, aunque te permita practicar, necesites tenerla en cuenta. Sin embargo, tú eres quien realmente ha de ser consciente de sus propias capacidades y sus propias limitaciones. En ningún momento, en nuestras sesiones, tendrás obligación de realizar las prácticas que te propongo, pero si la absoluta responsabilidad de tus actos. Si decides realizar una asana que quizás por tus circunstancias no te venga bien, has de saber que las realizas bajo tu propia responsabilidad.

Recuerda que yo solo indico un camino, pero tú eres quien debe elegir si estás preparado o preparada para transitarlo o no.

 

¿Qué beneficios puedes obtener con la práctica?

La práctica continuada de Hatha Yoga puede aportarnos muchos beneficios en los distintos aspectos de nuestro ser. A continuación te detallo algunos de ellos:

 

A nivel físico

Conseguimos que nuestros músculos se tonifiquen, se fortalezcan y se vuelvan más elásticos y resistentes, que nuestras articulaciones aumenten su lubricación y rangos de movimientos, y que nuestros huesos se vuelvan más resistentes.

La columna vertebral se irriga y rejuvenece, e incluso se recupera de pequeñas dolencias (como protusiones vertebrales), y aumenta su rango de movimiento. Así mismo, una columna sana, ayuda a que todo nuestro organismo funcione en total plenitud.

Las pequeñas deformaciones en las distintas articulaciones (pies, rodillas, cintura pélvica, cintura escapular, hombros, brazos, columna vertebral, manos…) pueden verse corregidas a través de las diferentes prácticas.

Aprendemos a llevar una correcta higiene postural y una correcta alineación en nuestro día a día, evitando así dolencias que tienen que ver con las malas posiciones que adoptamos y las incorrecciones posturales.

Desarrollamos la conciencia corporal y la propiocepción, que nos ayudan a mejorar nuestros movimientos, nuestro equilibrio y nuestra coordinación, obteniendo mayor seguridad en nuestras reacciones como, por ejemplo, tras una caída.

Fortalecemos los músculos respiratorios, y aprendemos a darle amplitud a las distintas cavidades del cuerpo, de manera que nuestra respiración se vuelve más amplia y profunda, obteniendo una mayor y mejor oxigenación y una más eficiente eliminación de toxinas de los órganos internos, mejorando así todo el funcionamiento interior.


Todos los sistemas se ven beneficiados: el sistema circulatorio, sistema respiratorio, sistema reproductor, sistema excretor, sistema digestivo, sistema nervioso, sistema endocrino… así como los distintos tejidos, órganos, fluídos y cavidades que los componen.

 

A nivel mental

Obtenemos la calma y la relajación mental a través de la práctica consciente de las técnicas, aprendiendo a manejar las situaciones que pueden producirnos estrés o llevarnos a estados alterados de tensión.

La práctica de las técnicas nos ayudan a desarrollar capacidades cognitivas como la memoria, la concentración, la atención, la capacidad de análisis o la inteligencia.

Aprendemos a manejar o a detectar las situaciones de estrés, ansiedad o depresión en el día a día, adquiriendo una actitud positiva al respecto.

Mejora nuestra concepción de nosotros mismos,aumentando nuestra seguridad y nuestra autoestima. Y desarrollando el valor hacia nuestra persona y hacia las personas de nuestro entorno.

Nos ayuda a mejorar las relaciones familiares e interpersonales, desarrollando nuestra capacidad asertiva y de escucha activa, de manera que nuestras relaciones se vea potenciadas y beneficiadas, aprendiendo a desarrollar y fortalecer nuestra comunicación y lazos afectivos.

 

A nivel emocional

Aprendemos a reconocer e identificar nuestras emociones y sentimientos, lo que nos ayuda a saber cómo nos sentimos y por qué nos sentimos así, en qué situaciones se da y qué desencadena nuestro estado emocional.

Nos ayuda, por tanto, a gestionar los propios sentimientos y emociones, de manera que cuando aprendemos a identificar cuáles son los factores internos y externos de tensión emocional, seremos capaces de manejarnos en las diferentes situaciones. De esa forma, mantenemos a raya diferentes problemas como el estrés, la ansiedad o la depresión.

Conseguimos desarrollar un estado emocional apropiado y una actitud vital ante las diferentes circunstancias vitales. Somos capaces de vivir de manera ecuánime, sin que las diferentes circunstancias, problemas, dificultades que se nos presenta en la vida nos arranquen de un estado interior de paz y armonía.

Mejora nuestro estado de ánimo y la visión que tenemos de nosotros mismos y del entorno. Somos capaces de transmitir lo mejor de nosotros a cualquier persona y en cualquier situación. Mejora nuestra autoestima, nuestra relación con los demás, nos ayuda a comprender mejor a los demás.

Somos capaces de encontrar y recuperar dentro de nosotros mismos aquellas cualidades y valores que nos engrandece como personas y que nos llevan a la paz y la armonía: la bondad, la paz, la belleza, el amor, la compasión, la sinceridad, la amabilidad, la armonía, la alegría, la dicha… Cambiando y descubriendo nuestro mundo interior.

 

A nivel social y ambiental

Una mayor conciencia de todos los aspectos del ser va de la mano al desarrollo de una empatía hacia la sociedad en la que vivimos, esto se traduce en concebir la sociedad como un lugar donde compartir y a la que cuidar en todos sus aspectos.

Aprendemos a empatizar con nuestros congéneres, de manera que comprendemos que cada uno de nosotros tiene su propia historia, y nos mostramos más resolutivos y dispuestos a ayudar. Esto nos ayuda a mejorar nuestras relaciones sociales y a deshacernos de viejas rencillas del pasado, para comenzar un nuevo rumbo.

Somos consciente de que nuestro entorno forma parte de nosotros, por lo que debemos cuidarlo y gestionarlo adecuadamente. Ser conscientes de la importancia de respetar y de mantener nuestro entorno natural limpio y cuidado para nuestra propia paz y la de todos, así como la de nuestros futuros descendientes.

Desarrollamos un sentimiento de compasión y respeto hacia todos los seres, siendo la existencia única para cada uno de nosotros, lo que nos lleva a respetar profundamente la máxima de No-Violencia que ya precursó figuras insignes como Gandhi.

 

A nivel espiritual

Desarrollamos una mayor conciencia del Ser, y accedemos a nuevas realidades y planos personales y espirituales que nos llevan a un descubrimiento interior mucho más profundo y enriquecedor.

Si estás interesado en la práctica de esta disciplina, puedes consultar aquí NUESTROS HORARIOS.

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